12 de septiembre de 2010

Correspondencia debida.


-¿Por qué no me escribiste? ¿Por qué? ¡No había terminado para mí! Te estuve esperando durante siete años y ahora ya es tarde.

-Te escribí 365 cartas todos los días durante un año.

-¿Me escribiste?

-Sí. Lo nuestro no había acabado. ¡Jamás ha acabado! 

No hay comentarios :

Publicar un comentario